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Corazón abierto

Ve hacia adentro

Cada uno elige con qué perspectiva mirar cada situación que la vida nos presenta, y ésta no es la excepción. 

Un día nos dijeron que ya no debíamos salir de casa, que sin saber cuánto tiempo tomaría, lo mejor que podíamos hacer era permanecer ahí para cuidar de nosotros, de la gente que queremos y de la gente a nuestro alrededor.

Y sí, al principio puede sonar aterrador, desconcertante, preocupante, porque nuestra vida como los seres sociales que somos la hacemos la mayor parte del tiempo fuera de casa, conviviendo con otras personas, buscando actividades que disfrutamos para así pasar la vida sintiendo que ésta tiene sentido. 

Para mí, la mejor forma de decir que debemos quedarnos en casa es hacer una analogía con que nosotras, nuestro cuerpo y mente son nuestro principal hogar. Entonces estos momentos son de ello, de volver a nosotras, a nuestro centro, de ver hacia adentro y darnos cuenta de que es el mejor lugar en el que podemos encontrarnos.

De repente, el ritmo de vida que llevamos nos pudo hacer olvidar de lo importante, sobre todo el reconocer que para que todo a nuestro alrededor esté bien nosotras debemos estar bien.

Así llega esta pausa de muchas de esas cosas que se convirtieron en ruido externo, para ahora darnos el tiempo de reencontrarnos con nosotras mismas, de escucharnos, de conectar con aquella persona en quien nos hemos convertido, darnos cuenta de lo maravillosas que somos y que de repente hemos olvidado, y así desde el interior fortalecernos, transformarnos y trascender

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