Por qué te vas
Corazón abierto

¿Por qué te vas?

Hace unos días mientras veía una serie, la protagonista dijo una frase que resonó en mi cabeza. Esta historia surge cuando a ella, el que hasta ese momento era su esposo le pide el divorcio y se va de su casa. 

Volviendo a la escena con esa frase que te comentaba, él la va a buscar y le pide que lo intenten de nuevo, a lo que ella contesta que no. “Porque te fuiste es que te digo que no y es por lo que sé que lo nuestro no funcionaría”.

Durante nuestra vida a partir de las experiencias, nuestro entorno, las enseñanzas y costumbres, vamos forjando nuestro camino, nuestros juicios, nuestras creencias.

Para mí, la realidad es que desconociendo cómo es que está alojado todo ello en mí, hace poco es que caí en cuenta que existen dos creencias que hoy considero limitantes con las que he vivido al menos desde la última relación duradera que tuve (aunque incluso ahora pienso que esto podría venir de más atrás, pero no tengo claras las pistas para encontrar su raíz).

Por un lado, la creencia de que todas las personas a quienes quiero se irán de mi vida; y la otra que incluso va muy de la mano es que no soy suficiente para que “alguien elija quedarse a mi lado”

En los últimos tiempos he trabajado mucho en mi amor propio, en sentirme fortalecida y confiada en muchas situaciones de vida que me hacían no quererme o no sentirme suficiente, que según yo vienen de este punto de quiebre donde comencé a sentirme aún más insuficiente o incapaz de hacer feliz a otros. 

Y entonces, de pronto llegó la cuarentena que me ha hecho pasar hasta ahora más de dos meses sola y la cabeza me ha dado mil vueltas en torno a porque justamente estoy sola.

Antes de esta pandemia, sin esperarlo llegó alguien a mi vida y como esos momentos que uno cree que vienen a dar sentido, fue tan inesperado que es de esas situaciones que imaginas sólo pudieron darse porque hubo una cuestión mágica para que sucediera. No te contaré mucho más, porque no se trata de una historia con final feliz, jaja, así que me evitaré las lágrimas o el drama 😀 

Te comparto esto, porque de pronto si bien la cuarentena la estaba viviendo sola, la presencia de esa persona cerca o a la distancia me hizo sentir que “había alguien ahí”, no sé bien cómo explicarlo, porque quizás digas, “Si tienes familia, amigos, compañeros de trabajo, ellos están ahí”, y sí, pero simplemente se trataba para mí de sentirme conectada a alguien en un sentido distinto. 

Al suceder esto, la experiencia de la cuarentena comenzó a ser distinta y volvieron a mí algunos fantasmas del pasado. Esta creencia de la que te hablo diciéndome: “Así reafirmas que la gente tarde o temprano elige irse de tu lado” y por otro lado la otra creencia resonando con el mensaje “¿Y ahora qué hiciste o dejaste de hacer para que él no quisiera quedarse?”

Y en este mal viaje llegó esa escena que te platicaba al inicio y me hizo completo sentido, porque algo en lo que yo creo es que las personas eligen estar o no estar,. Cuando decidieron no estar, no hay vuelta atrás y así aunque uno lo siga intentando, siga buscando, siga queriendo, las cosas no serán como antes, como las imaginó o soñó. 

La vida es de momentos y oportunidades, las personas llegan y si encuentran conexión (y no sólo hablo de relaciones sentimentales o sexuales, sino en todos los sentidos), si uno encuentra esa energía fluyendo, elige estar.

Incluso cuando estar se trata de hacerlo a la distancia, pero estar. Y si en algún punto esa magia o energía se pierde o sin darse cuenta ya no está, no hay más qué hacer. 

Es así como podemos decir que las personas forman parte de nuestro viaje, algunas para quedarse, otras sólo por un tiempo y, está bien.

Y así, aunque en ocasiones duela, otras tantas uno no entienda nada, algunas más sepa que era inevitable, debemos saber soltar y entender que si alguien elige irse, es porque así tenía que ser y como en algún libro leí de Walter Riso, ¿por qué quisieras estar con alguien que pudiendo decidir estar contigo, una vez eligió que no quería estar?

Entonces es como volvió a mí esa Ari de tiempo atrás, que tenía clarísimo que es grandiosa, y sí, de repente también odiosa, jaja, pero que sabe que ella puede lograr todo lo que desee, que ha llevado su vida como ha elegido, que sabe que su corazón es capaz de amar, perdonar, sanar y repararse cuantas veces sea necesario y aún así creerá siempre en los demás. 

Y como ya te decía, el amor propio no es algo que se tiene o no se tiene, es algo que cada experiencia de vida nos hace confrontar con nosotras mismas, y cuando de repente vivimos algo con lo que volvimos a cuestionarnos esas creencias que nos han limitado antes, no hay que verlo como un retroceso en nuestra evolución, porque como suelo decir, lección no aprendida será lección repetida.

Se trata de algo que teníamos que pasar para aprender, para descubrir que aún tenemos cosas que trabajar en nosotras mismas, y así es como creo que la mejor forma de ver esta experiencia es como una nueva oportunidad.

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