Deja de pensarlo y piensa en ti
Corazón abierto

Deja de pensarlo y piensa en ti

Quizás tú como yo, siempre estás pensando en ser tu mejor versión, en cada semana empezar algún nuevo reto, o cada mes te sientes decidida a que sea un mes lleno de logros y satisfacciones. Escribes todo lo que quieres hacer, te pones metas y si bien te va, hasta objetivos específicos.

Sin embargo, quizás de pronto al poner en papel aquello en lo que deseamos enfocarnos, los propósitos que deseamos cumplir, los retos a los que deseamos enfrentarnos y los sueños que lucharemos por convertir en realidad, analizamos todas las posibilidades de que logremos todo ello, vienen pros y contras, lo pensamos demasiado. Quizás llegan algunos pretextos y en muchos casos simplemente los dejamos en papel sin pasar a la acción.

Yo durante mucho tiempo pensé tomar clases de yoga, sin embargo, era de eso que quedaba en papel o mi mente y no hacía.

¿Por qué? porque decía no saber de un lugar que me convenciera en ubicación, horario, precio; me daba pena inscribirme y hacer un tremendo oso en las clases por mi poca o nula flexibilidad, y mi incapacidad para hacer todas esas posiciones; creía no tener tiempo; porque encontraba buenos pretextos para dejarlo para después, un después que nunca llegaba.

Y bueno, hace unos años decidida dentro de mis propósitos a “bajar de peso”, a “buscar mi equilibrio físico, mental y emocional” y a “estar abierta a aprender cosas nuevas”, tenía claro que debía dejar de pensarlo tanto y comenzar a pensar en mi, así es como lo decidí y el primer lunes de aquel año me inscribí a clases de yoga.

Después me encontré ante la complejidad que para mí era comenzar una actividad que requiere de tranquilidad, concentración, flexibilidad y fuerza. Donde el miedo, inseguridad o desconfianza en mí, mi cuerpo y mis capacidades no tenía cabida y donde la única opción era atreverme a enfrentar los retos que me ponía el instructor, o mejor dicho, me ponía yo misma.

Además estaba otro reto, quizás igual de complejo, ya que soy súper dormilona, y cuanto más tiempo puedo pasar en mi cama y durmiendo, yo feliz, entonces pensar en despertarme temprano me parecía complicadísimo, ya que como mi trabajo quedaba muy cerca de casa, no tenía que levantarme tan temprano para estar puntualmente a las 9 am en el trabajo.

Así que de pronto decidirme a ir a clases de yoga por la mañana, y entonces levantarme a las 6 am me resultaba preocupante, pensando que quizás me traicionaría ese chip malvado que todas las mañanas me hace no querer salir de la cama.

Ante esta decisión, lo único que podía pensar y lo que me hizo poder levantarme cada mañana, o me hacia intentar dar lo mejor de mi en clase, e incluso en el resto de las actividades de mi día, era el hecho de “pensar en mí”.

Por mucho tiempo y en muchas ocasiones no suelo pensar en mi, en hacer algo porque yo lo quiero, en hacer algo que me haga sentir bien, en hacer algo que me haga feliz, en hacer algo por mi y para mi.

Esto si bien ya tiene varios años que sucedió, hoy te lo cuento porque creo que de repente podemos olvidar fácilmente cómo se siente pensar en nosotras, dedicarnos tiempo y hacer algo que nos hace bien y además disfrutamos. Incluso para mí es un recordatorio y una llamada de atención para reconectar con aquello que me hizo sentir esa experiencia.

Recuerdo que en aquel momento, muchas veces mi mente se resistía, para mí era un nuevo ciclo donde estar abierta, tranquila y positiva a todo lo que me presentaba la vida, a no ponerme límites y a saber que lo más importante en mi vida soy yo debía ser el estandarte con el cual comenzara cada día.

Así como para esta decisión dejé de pensarlo mucho y comencé a pensar en mí, ahora vuelve a mí ese mismo sentimiento y deseo de pensar en mí. Si bien las circunstancias de vida son distintas, siempre resulta fácil olvidarnos de nosotras, pero hay que encontrar eso que nos conecte a experiencias que nos hicieron sentir bien.

Sé que hay muchas cosas en las que he dado más peso a los pretextos y no me he decidido, y quizás en tu caso sea igual, quizás no con hacer alguna actividad física o mental que te rete y te fortalezca, pero si con algo que sabes te vendrá bien hacer o que quieres hacer, pero que cuando está el momento de decidir, lo piensas mucho y decides dejarlo “para después”.

Así es como te invito a que juntas dejemos de pensarlo y comencemos a pensar en nosotras. Al final del camino lo que hayamos hecho con nosotras en cada momento, en cada decisión, en cada acción, será lo que seamos y con lo que nos iremos, así que deja de pensarlo, y piensa en ti.

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